Ya no siente vergüenza. Ya no le tiembla el pulso. Sabe que su posición es mérito exclusivo de su profundo esfuerzo. Tal vez pot ello entiende que ayudar y colaborar con los más chicos es una manera de mantener inquebrabtable el lazo que lo une con Marcos Paz, su ciudad. No lo olvida ni los olvida. Al contrario, los tiene presentes, muy presentes. Braian Toledo destila pasión. Pasión por lo que hace y por lo que dice. En verdad, en lo que pregona desde muy chico: ser el verdadero protagonista de su vida. Más allá de las dificultades que vivió y que, como bien recuerda Braian, lo ayudaron a forjar su carácter. Un carácter que lo obliga a devolver, a dar, a ser generoso. Y la distancia no lo aleja. Al contrario, lo aproxima con sus orígenes.

Por eso, el atleta de 25 años, embajador del programa Huella Weber, de la empresa Weber Saint Gobain, con el que ayuda a la ONG Arriba los Pibes que colabora dentro su barrio a través del mismo. “Esta ONG me moviliza porque representa mis raíces, es donde me encanta volver. Y además porque da contención a chicos que lo necesitan”.

Pero Braian no se detiene ahí. Su postura de vida trasciende y solo, o mejor dicho en colaboración con su familia, se las ingenia para llevar alimentos y ropa a cuantas personas puede. O libros, tal como consiguió llevar a las escuelas Nº 15 (“la escuela que me formó”, dijo el propio Braian) y la San Marcos a través de la editorial infantil SM.  Con poco que es mucho para tantas personas, Braian muestra cada día por qué es el atleta del pueblo.

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