Foto: Gisele Damiani para RunFun

El nosotros aparece permanentemente en su discurso. Un nosotros que tiene mucho más poder e importancia que el autorreferencial y engañoso yo. Así lo muestra Mariano Mastromarino para quien, en verdad, el nosotros es más trascendental que el “yo”, ese efímero y engañoso compañero que pone siempre a uno por delante del resto.

El atleta de 35 años está a días de correr un nuevo mundial de Medio Maratón, una prueba que estuvo a punto de “descartar” tras estar varios días sin entrenar por la afección que sufrió Morena, su hija de 4 años. “Enero fue un mes difícil. Fueron 23 días muy duros. Por suerte salió todo bien y Morena ya está en casa con los cuidados que requiere esta enfermedad porque los riñones no sabemos cómo iban a estar. La gordita sabe y entiende todo, ya se dio cuenta lo que puede comer”, cuenta el Colo Mastromarino. “Leo [Malgor] me dijo que me fijara porque no sabíamos cuánto podía durar la internación de Morena. No sabíamos si iba a estar cinco días en terapia o iba a estar 20 días o más. Y Leo me dijo que lo primero e importante era que se recuperara Morena y después veíamos. ´Eso puede esperar´, me pidió”, añade y los ojos se le transforman, se ablandan y se cargan de lágrimas y también de orgullo.

–Ustedes la pasaron verdaderamente mal…

Sí, sobre todo a fin de año porque todo empezó el 29 de diciembre. Entonces nos agarró en medio de las fiestas. Al principio la llevamos a una clínica privada y el 1 de enero, a la mañana, los análisis empezaron a dar muy mal, ya tenía los glóbulos [rojos] muy bajos al borde de precisar una transfusión. Si bien no estaban los resultados de los análisis completos los médicos sabían que su cuadro era síndrome urémico hemolítico. Entonces, el 1 de enero la trasladaron al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata y el 2 de enero entró a terapia intensiva y ahí empezó lo más duro porque fueron 13 días en los cuales podíamos verla una hora al medio día y una hora a la noche. El resto del día ella estaba sola en terapia con las enfermeras que la atendían de diez pero no estábamos nosotros y, en todo momento, ella estaba consciente de las diálisis y de las transfusiones que es algo muy invasivo. Después nos explicaron que es una enfermedad grave pero no de las más graves que puede atacar a los chicos pero sí es de las más traumáticas porque están en terapia y ellos están conscientes viendo todo lo que le hacían.

–¿Fue la carrera más difícil de tu vida?

Sin lugar a dudas fue durísima porque nosotros no podíamos hacer nada. Si dependía de uno, tenés cómo solucionarlo pero estaba en manos de ella.

Foto: Gisele Damiani para RunFun

–¿Te impactó cuando se hizo público que Morena estaba internada y necesitaba dadores de sangre?

No había publicado nada puntual ni detallado de lo que le pasaba, no habíamos puesto nada. Sí subí una foto con Morena porque te agarraba el momento en que estabas lejos de ella y ponías fuerza. Sí estaban al tanto la familia y los amigos más cercanos. En el momento en que empiezan con las transfusiones fuimos a averiguar y nos dijeron que podíamos hacer el pedido (público para solicitar dadores) y, la verdad, que no esperábamos tanto. No creí que iba a ser para tanto, me sorprendió el cariño de la gente, los llamados. Todos se preocuparon, hasta del ENARD me dijeron que tenían todo a disposición nuestra, me llamó Mac Allsiter… La verdad que me sentí muy acompañado. Nosotros no necesitábamos nada, lo único que necesitábamos era que pasaron rápido los días para los riñones empezaran a funcionar. Fue muy lindo el cariño de la gente. Muchos le escribían a Marita [Peralta], a Leo [Malgor] y ellos nos iban contando.

–¿Hubo un día que necesitaste salir a correr?

Sí, un día a la mañana con Mariana decidimos ir a la costa y le avisé a Marita que necesitaba despejarme un rato con ella. Me sirvió mucho. Pero después hubo otro día quise salir a trotar solo y me agarró un tirón en la espalda que me quedé duro y me tuve que volver porque no me podía mover. Y otro día que quise salir de nuevo y a los 30 minutos me agarró el tirón. El kinesiólogo me dijo que pasaba todo por la cabeza, que era estrés. Me dijo que tenía la cabeza en otra cosa y me repercutía ahí.

 

–Hubo un momento en el que el Mundial de Valencia estuviste a punto de dejarlo…

Lo hablé en su momento con Leo y quedamos en evaluar todo porque la prioridad era Morena. Cuando salió de terapia fue todo un poco más tranquilo y volví a entrenar de a poco. Además, veníamos de estar 12 días de vacaciones con mi mujer y mi hija después de tres años. Y fue la luna de miel en Disney. En un principio hasta pensamos en correr el maratón y después dijimos que no porque precisábamos descansar. Incluso no me llevé nada para correr y no lo extrañé porque estabas todo el día de un lado para el otro recorriendo. No tuve tiempo de extrañar. Cuando estuvimos dos días en Miami pensé que podría haber salido a correr pero no me arrepiento de no haberlo hecho. Veníamos de eso y al Mundial lo quería descartar. Pero por suerte, More mejoró. Y con Leo teníamos pensado hacer una gira con una subida previa a Cachi para ir a correr el Mundial de Media Maratón, quedarnos en Madrid, viajar a Rotterdam y correr el maratón. Y lo descartamos porque ahora no estoy para correr un maratón. No tenía ganas de irme a Cachi porque no quería despegarme tanto de Morena. Por eso preparamos el Mundial en Mar del Plata, viajamos, corremos y nos volvemos.

–¿Después del Mundial, qué objetivos tenés?

Sí o sí tengo que correr el maratón de Buenos Aires y si corre los 42k seguramente corra la media también. Tengo ganas de ir a Rosario, tal vez vayamos en junio al maratón de Rosario, pero todavía no lo definimos. Recién sobre la fecha evaluaremos y veremos porque en Buenos Aires nos jugamos mucho: nos jugamos la clasificación para los Juegos Panamericanos [Lima 2019], donde defiendo medalla. Entonces, dependen muchas cosas del buen o mal resultado de Buenos Aires.

–¿Sentís que cambiaste en algo en este tiempo?

Siento que no, tengo una familia muy unida. El acompañamiento de la familia siempre estuvo, los amigos también. Cada vez que salíamos de terapia había un familiar o un amigo esperándonos porque no podían entrar a verla. Durante todo el proceso nos sentimos muy queridos.

–¿Qué es la felicidad para Mariano Mastromarino?

–La felicidad es tener a mi hija al lado mío. En este momento es todo de ella. En esos momentos te das cuenta que pasa todo a segundo plano.

–¿Qué es ganar y qué es perder?

Hago un deporte donde se ven los resultados pero con el tiempo me di cuenta que no sé si es tan importante ganar o perder. Creo que lo importante es superarte. A la larga, ganar una carrera no te va a llevar a un campeonato sudamericano, a un campeonato mundial o a los Juegos Olímpicos. Lo que te llevan a esos torneos son las marcas. Entonces es superarse a uno mismo. Para mí ganar o perder hoy es pararme en una carrera y superarme a mí, no sé si tanto a los rivales.

–¿Esto es lo que te une con los corredores populares?

Ya estoy viejo (se ríe), son todos chicos. Y a la larga los que verdaderamente tienen ganas y quieren llegar se van a superar por los objetivos. Y a los chicos jóvenes que son atletas uno trata de mostrarles que la única manera de superarse es esta: ir a la pista, convivir con todos y también en las carreras. Nunca he tenido problemas con ningún rival. Obviamente, les quiero ganar siempre y eso es natural pero no voy a hacer nada que no sea legal.

Mariana, Morena y Mariano en la carrera solidaria Luces, en Mar del Plata

–Dijiste varias veces que tu sueño era estar en un Juego Olímpico y lo cumpliste en Río 2016, ¿te queda algún sueño por cumplir?

Deportivamente lo cumplí en Río pero quiero volver a vivirlo. Entonces estamos entrenando para eso. Y después, nada más que ver feliz a mi hija.

–¿Cuando no seas más corredor de elite, a qué te gustaría dedicarte?

Me gustaría estar ligado al deporte. Me gustaría estar más con los chicos para poder transmitirles la experiencia. Me gustaría mejorar muchas cosas para este deporte que creo que están mal, no sé si como dirigente pero siempre ayudando. Quedarme en el deporte para sumar.

–¿Cómo te gustaría que te recuerden?

–Como una buena persona, el atleta son resultados. Después lo que importa son los compañeros, los amigos, la gente que conociste y que te recuerden como un buen tipo.

Por Damián Cáceres.

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