Reebok está determinada a posicionarse nuevamente como una alternativa en el mundo del running, con modelos pensados para calle como las Harmony Road o trail running como las All Terrain, que fueron muy bien recibidas globalmente.

Dentro de esta premisa, las Floatride vienen a ocupar el lugar de zapatilla insignia que toda marca tiene que tener para marcar la evolución y el camino a seguir.

¿Por qué decimos esto? Es el modelo donde confluyen todas las innovaciones y los mejores materiales para atraer a la más amplia variedad de público, y la que le marca el camino al resto de los diseños de la marca.

La mediasuela, el punto desde donde nace el concepto de la zapatilla, cuenta con la tecnología que le da nombre a la misma: Floatride (la traducción al castellano sería paseo flotando), que brinda una amortiguación ligera y un retorno de energía super efectivo.

Cuando nuestro pie cae no se siente pesado y el esfuerzo para ponerlo en movimiento es mínimo. Por encima de este material, encontramos una línea de EVA, que cumple su función de manera natural sin destacarse, pero con la efectividad necesaria para este tipo de producto. La convivencia de los dos materiales hace que la zapatilla tenga una buena estabilidad y que no se pierda el equilibrio con el correr de los kilómetros.

La suela cuenta con la tecnología Smooth Ride (smooth: suave), con un dibujo similar al que podemos encontrar en las ultraboost de adidas. Para los que no lo saben, desde el año 2005 la empresa germana compró a la estadounidense por un monto estimado de 3.100 millones de dólares, por lo cual veremos como ambas cruzan tecnologías y diseños. Pero volviendo a la suela, el diseño es parejo, pensado para ser usado en asfalto, sin zonas que se destaquen sobre otras, no hay refuerzo en el talón ni en la puntera, y cumple su cometido de manera prolija y ordenada. Con el correr de los kilómetros, el desgaste es lo esperado y no parece que fuera a ser un factor determinante con el paso del tiempo.

 

La malla que envuelve al upper  es de una sola pieza, sin costuras y que calza como una media. Conformada por la una material llamado Ultraknit, (acá también vemos la influencia de adidas, el prácticamente idéntico a la versión uno de la ultraboost) no genera roces innecesarios con los dedos y cuando las usamos para fondos largos el pie se sintió cómodo y la respirabilidad es óptima. El talón y la caja del medio pie están conentados por un material plástico liviano, que si bien da agarre, para quienes busquen un soporte sumamente sólido y firme, aquí no lo encontrarán. El peso en el modelo de hombres es de 254 gramos, lo que para una zapatilla que puede ser utilizada para fondos, la hace liviana y atractiva.

Esta es una zapatilla que busca encontrar su lugar en el mercado, que da un gran paso por la combinación de tecnologías que tiene y por cómo busca ser una alternativa dentro del rango de zapatillas que pueden ser utilizadas tanto para entrenamiento como carreras.

3 cosas que nos gustaron

  • Respirabilidad
  • Suela pensada para calle
  • Comodidad de la punta del pie

3 cosas para mejorar

  • Flexibilidad
  • Ajuste de la caja
  • Agarre del talón

¿Para quiénes son las Reebok Floatride? Para corredores que busquen una zapatilla que sea multiuso, tanto para pasadas cortas como para carreras de no más de 21 kilómetros si nuestro ritmo no es muy rápido. Son cómodas para ponerlas y sacarlas rápidamente, y pueden estar listas para ir a correr en cualquier momento del día.

Más información en www.reebok.com.ar

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