21kbsas

Partimos muy temprano de La Plata camino a los 21k de adidas, la más top de todas las carreras. En una combi partían un montón de nervios, ansiedades y objetivos distintos trazados por unos 20 integrantes de Elite Running Team. Todos igual de importantes. Nervios que aparecían al querer saber si uno podría traer el fruto del esfuerzo realizado. Es más que la medalla, cada uno sabe si el rendimiento era lo que esperaba.

Impresionante la concurrencia de esta carrera, goza de mística propia. Correr por la mismísima city porteña es lindo paisaje tanto para nacionales como extranjero. Ríos de personas, cada uno remplazando a los vehículos que de a millones circulan las mismas calles. El teatro colon, el obelisco, la catedral, Casa Rosada y el cabildo. La 9 de julio, la autopista. Buenos Aires desnuda, con sus contrastes, corrimos por encima de la villa y por debajo de los aviones. Excelente organización, austera de comienzo a fin, poco pero muy bien organizado, denotan una experiencia bien definida, a la altura de la circunstancias, sin nada que envidiar a las grandes medias-maratones del mundo.

Ya en el primer km la gente poco a poco se fue dispersando y la calle más apropiada para correr. En ese mismo primer km termine por decidir que iba a correr como tuviera ganas de hacerlo en ese momento. Tal es así que no mire el reloj hasta el km 10. Igual sabía que venía a un ritmo más rápido que el que habitualmente tengo, era una decisión tirarme a mantenerlo o aminorar la marcha. Le doy hasta donde pueda, me dije. En el fondo trataba de convencerme que debía llegar bien y hasta con aire para acelerar el último km. Así fue que llegue al 10km en 45 min, parcial para mi muy bueno, gel y a mantener. La hora treinta me seducía, era ambiciosa pero lo anhelada, de consuelo tenía que superar la 1.38 (mi mejor marca) estaba más que bien. Y si que lo estaba, más en este contexto de que la carrera por más convocante y mística que tenga no dejaba de ser para mi un escalón más en el camino a mi primer maratón.

4.25 el promedio general, teniendo km por encima de eso y otros por debajo. Pero terminar con aire, terminar con un pequeño resto, comprobando que tengo para crecer me coloca en un lugar de tranquilidad para transitar el último mes antes del gran objetivo anual.

De todo lo lindo del día prefiero quedarme con dos, las felicitaciones del profe Eze kelis, el ve todo el esfuerzo, día a día y viniendo de él lo valoró como tal. Yo no hago más que hacer todo cuanto me indica.

Por otro lado que mi fiel compañera me diga que soy un ejemplo para nuestro hijo Simón me reconforta el corazón, que encima me lo diga el día que mi padre cumpliría años, cuando yo anhelo con objetivos como este, enorgullecerlo a el, ya es como demasiado.

Ahora, pasado este lindo desafio, enfocado en el verdadero objetivo, a trabajar más que nada lo mental, ejercicios para fortalecer los gemelos y a soñar. Sí, a soñar dormido, soñar despierto, pasar la llegada de los 42 con Simón en brazos. Los sueños son el motor que nos da el impulso necesario para sentirnos realizados. El día que deje de soñar va a ser el día que sienta que vivir no tiene sentido. Por eso moriré, seguramente, con algún sueño sin cumplir…

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