A partir de la investigación “No aclaran oscurecen”, del periodista Ernesto Rodríguez, especialista en deportes olímpicos desde hace más de 20 años, quedaron en evidencia los números que incomodan a Gerardo Werthein y Horacio Rodríguez Larreta, entre otros.

El mediodía del miércoles 3 de octubre se suponía que sería otra mañana de aplausos y alabanzas para las autoridades a cargo de los Juegos Olímpicos de la Juventud (YOG por su sigla en inglés). La tríada que componen Horacio Rodríguez Larreta (jefe de Gobierno porteño), Gerardo Werthein (presidente del Comité Organizador) y Leandro Larrosa (su mano derecha y verdadero cerebro operativo de Buenos Aires 2018) tenían una conferencia de prensa para comentar los últimos detalles.

Sin posibilidad de acceder por un tema burocrático de las acreditaciones, la casualidad hizo un guiño ya que Rodríguez Larreta quedó cara a cara con EPHECTOsport en la entrada de la inmensa carpa azul que albergaría el evento. Consultado, el Lord Major no supo dar una sola precisión acerca de cuánto había dispensado su gabinete en los gastos de los Juegos. “Depende del área”, fue su trémula respuesta inicial. Cuando se le pidió que, entonces, dividiera gastos por sector, no supo esbozar una cifra. Sólo se atrevió a decir, señalando a los departamentos de la Villa Olímpica: “Estos ya están pagos”, intentando pasar por alto el negociado que esconde la construcción y posterior venta del paquete de edificios, a precios superiores a los valores de mercado (ver link). Y se fue caminando rapidito, aunque sin poder esbozar una cifra que aclarara el panorama.

Hay que hacer un poco de memoria y remontarse a 2013 para establecer cuánta plata pública debería costar esta apuesta al deporte Sub 18. La propuesta que le permitió a la Reina del Plata ganar la sede olímpica fue promovida por Mauricio Macri –entonces a cargo de la ciudad–y Gerardo Werthein –el representante nacional ante el Comité Olímpico Internacional (COI)– quienes presentaron en Lausana (Suiza) un plan de acción que se sustentaría con dos grandes desembolsos por parte de la Ciudad: u$s 104,69 millones para gastos deportivos y u$s 126,4 millones para alzar el complejo habitacional de los deportistas y demás mejoras urbanas, lo que hacía una cuenta total de u$s 231,09 millones (ver link). Pero la propuesta ocultaba una falacia, ya que el grupo argentino documentó que el total de gastos a los que se comprometería la comuna porteña sería de $ 1.040 millones ya que aseguraban que en la Argentina habría un dólar cotizando en 2018 a $ 4,50, a contrapelo de los valores reales ya que en ese momento convivían el dólar oficial –que Guillermo Moreno mantenía a $ 5,36– y el Blue –que se cambiaba a $ 7,95 en franca tendencia alcista ya que cerraría 2013 tocando los diez pesos–.

La llegada al gobierno de CABA de Rodríguez Larreta a fines de 2015 promovió un volantazo que no sólo generó un dramático cambio de sedes (cambiaron 33 de los 36 escenarios propuestos) sino que generó un enorme aumento de gastos, que nunca fueron informados de manera profunda y clara a la ciudadanía. De hecho, el primero que hizo alguna clase de balance fue Gerardo Werthein que se atrevió a decir en septiembre de 2017 que el presupuesto acumulado se centraría en unos u$s 435 millones, un incremento del 88% en valores estables. Pero no era así, sino que la cifra había superado largamente esas previsiones (ver link).

Volviendo al presente en la Comuna 8, parece que nadie se esmeró en recordarle, al menos, estos números de un año atrás a Rodríguez Larreta. O acercarle un clipping semanal, ya que en una nota publicada el viernes 28 de septiembre por Clarín –en algunas áreas, un house organ de su gestión– explicaba que la Ciudad ha invertido u$s 435 millones sólo en infraestructura, un aumento del 245% con respecto a lo establecido como promesa ante el COI (ver link).

¿Y lo deportivo? Micrófono en mano, con los periodistas que olfateaban unos costillares a las brasas, Werthein no fue demasiado preciso y oscureció a la hora de aclarar ya que cotizó sin demasiada precisión los gastos deportivos en “más o menos 200 millones de dólares”. Y hasta celebró que las cuentas estaban controladas y que ayudaba la actual devaluación porque “el aumento del dólar nos permitirá bajar algunos gastos hasta un 40%”. Frente al periodista Hernán Sartori reconoció que los gastos específicos de la competencia “llegarán a entre 210 o 215 millones de dólares” (ver link). Es decir, un aumento del 105% en verdes con respecto a lo que se comprometió ante sus compañeros del COI cinco años antes.

Así las cosas, sólo por comunicados informales y sin una documentación que avale si los gastos no son aun superiores, los responsables de los YOG han reconocido que el presupuesto se estiró a u$s 650 millones, un crecimiento global del 180% en valores constantes, algo impensado e indebido. Las cifras asustan más si se promedia el valor de la moneda estadounidense en los cuatro años de accionar (alrededor de $25), por lo que la cifra mínima que se dispensó desde el erario público para Buenos Aires 2018 son $ 16.250 millones, 15 veces más que lo que prometieron gastar Macri y Werthein aquella mañana helvética del 4 de julio de 2013.

Lo más dramático es que estos montos son provisionales ya que no sólo habrá que ver cuántos pagos se diferirán para el ejercicio 2019 sino que la Ciudad se endeudó hasta 2026 con la Corporación Andina de Fomento (CAF) por un crédito inicialmente valuado en u$s 160 millones para sustentar los gastos en Villa Soldati, empréstito que podría terminar costando el doble, de acuerdo con estimaciones de especialistas. Sólo un correcto y profundo informe de gestión, a modo de balance, traerá la luz a la ciudadanía porteña –único sustento de este gasto desmedido–, prolijidad en la gestión que hasta aquí las autoridades de Buenos Aires 2018 no tuvieron en estos cinco años de gestión.

Nota publicada en el blog Ephecto Sport.

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