En una nota de Daniel Arcuccila tandilense María Luján Urrutia contó cómo se preparó para el Maratón de Valencia que se corre este domingo 2 de diciembre.

Todavía se aferra. Todavía se abraza a su sueño. La tandilense María Luján Urrutia sigue adelante con su misma y obstinada convicción. La que la convirtió en una de las mejores fondistas argentinas de la actualidad. De aquel debut maratoniano en Rosario 2016, que le valió el triunfo bajo un intenso y lluvioso frío, al granizo en los 42k de Hamburgo 2017, donde quedó décima entre las mujeres para lograr así la novena mejor marca argentina de la historia (2h39m39s  que la dejaron a sólo 39 segundos del índice para el Mundial de Londres de aquel año). Al regresar de Alemania, Luján aún contenía el sabor agridulce por haber obtenido un gran tiempo que no se traducía con el objetivo planificado de clasificarse a Londres. Pero aún tenía otro golpe por recibir. Uno tan estresante como un divorcio o una mudanza: un despido. “No vengas más”, le anunciaron lacónicos cuando se presentó a trabajar en el complejo de cabañas en las que hacía distintas tareas. Con tamaña frustración no se resignó y  se dedicó a lo suyo: correr, tan sólo correr.

A veces, la rabia bien utilizada puede convertirse en el mejor de los combustibles. Y ese, acaso, fue el móvil esencial del que se valió Luján para, un puñado de meses después, correr la Maratón de Buenos Aires 2017 y alzarse con el subcampeonato iberoamericano de la distancia. “Correr es lo que me hace bien. Me aleja de todo lo bueno y malo que me pueda estar pasando”, dice Luján horas antes de viajar a Valencia, donde el próximo domingo 2 de diciembre correrá los 42,195km en la autoproclamada Ciudad del Running. “El objetivo es buscar una vez más la clasificación a un Mundial y también a los Juegos Panamericanos que se realizarán en Lima 2019. Estoy muy ilusionada con que esta vez se me dé un mejor resultado”, añade la entrenada por Carlos Migueltorena.

La preparación de Urrutia, en su Tandil natal, implicó dobles turnos para acumular 180 km semanales, además de trabajos de fuerza, resistencia, pasadas largas y las tiradas largas de los días sábados donde realizaba de 30 a 32 km. “Creo que hice una gran preparación, a conciencia sin saltearme nada”, se ilusiona. En ese período y en medio de la lógica descarga de kilómetros, el domingo 11 de noviembre, obtuvo los ya tradicionales 11,111 kilómetros de la  Tandilia (donde ya acumula 5 triunfos en las 46 ediciones) que le significaron $12.000 por ser la vencedora y la mejor tandilense de la prueba. “Las carreras de calle con premios dinerados son importantes para nosotros. Son un estímulo clave que nos ayuda mucho. El problema es que los maratonistas no podemos ni debemos correr carreras todos los fines de semana porque eso nos saca del foco”.

Si 2018 puede cerrarse de una gran manera en Valencia, 2019 no la tendrá alejada de los grandes objetivos. Es que los Juegos Panamericanos de Lima se erigen como el Everest al que pretende escalar. “Sé que es difícil llegar a un Panamericano, pero nunca dejo de soñar con seguir vistiendo la camiseta argentina y, lógico, lo máximo será buscar estar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020”, expone con gran aplomo.

Hoy en día y tras mucho meditarlo, Luján sólo se dedica a entrenar y correr. Pero, en verdad, le cuesta mucho llegar a fin de mes. Entre malabares económicos se las ingenia para garantizar el crecimiento de su hija Abigail, de 9 años. “Tal vez por eso, valoro y agradezco siempre que puedo el apoyo de New Balance, de Farmacias Amemt y de las plantillas Neoffot. Cada sponsor que se suma me ayuda a estar más tranquila porque en este país no es sencillo ser atleta”.

Fuente: www.daniarcucci.com

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