Flor Jardón: “El running abre un abanico inmenso de oportunidades”
La energía de una carrera no sólo está en la largada: también habita en cada historia, cada abrazo y cada persona que se anima a cruzar la meta
El vínculo de Flor Jardón con el deporte nació mucho antes de las carreras de calle. Desde chica estuvo conectada con el movimiento a través de distintas disciplinas: correr, nadar, bailar, entrenar fuerza y andar en bicicleta forman parte de una forma de vida donde la actividad física siempre tuvo un lugar central. Su llegada al mundo del running se dio de manera natural, primero acompañando entrenamientos y luego a través de la convocatoria del Club de Corredores para liderar las entradas en calor de sus carreras.
“Ahí vivencié lo que es la comunidad del running. Después dimos un pasito más y me sumé a conducir con mucho respeto, responsabilidad y entusiasmo”, cuenta Flor, quien con el tiempo se convirtió en una de las voces que acompañan esos momentos únicos que viven miles de corredores antes y después de cada desafío.
Detrás de una carrera hay planificación, organización y mucho trabajo en equipo. Para Flor, conocer la esencia de cada evento es fundamental: “Cuando manejás información te sentís más segura. Tiene que ver con la organización, con trabajar en un lugar donde todo funciona y se prepara con mucha anticipación”. Pero también destaca que la verdadera energía de una carrera nace de quienes participan: “La fiesta está buena si los invitados le ponen su buena onda”.
Su rol la ubica en dos instantes cargados de emoción: la largada y la llegada. En ambos momentos busca acompañar desde la empatía y la conexión con quienes están viviendo una experiencia personal. “En la llegada los corredores me van transformando en esa persona que quisieran tener ahí para poder abrazarlos, sonreírles o descargar la emoción con la que cruzan la línea”, explica. Y agrega: “Trato de estar en sintonía con cada uno de ellos y de ellas porque todos son importantes”.
A lo largo de los años, Flor fue testigo de historias que trascienden los tiempos y las marcas. Personas que vuelven después de atravesar momentos difíciles, corredores que encuentran en el deporte una nueva oportunidad o quienes descubren una versión distinta de sí mismos. “Me emocionan las personas que vuelven de algún diagnóstico duro y que se sobrepusieron. Esa resiliencia y volver a algo que sienten como un amor requiere mucho compromiso”, sostiene.
Para ella, una de las grandes transformaciones del running fue convertirse en un espacio abierto para todos. “Es un deporte para todo aquel que tenga ganas. No requiere más que ganas, consciencia y compromiso”, afirma. En ese sentido, destaca cómo muchas personas que alguna vez se sintieron alejadas del deporte encuentran en el correr una puerta de entrada hacia nuevos desafíos y comunidades.
Cuando piensa en una carrera inolvidable, Flor habla de una combinación indispensable: una organización que cuide cada detalle, pero también el espíritu solidario y de camaradería que caracteriza al running. Porque detrás de cada largada hay mucho más que una competencia: hay historias, encuentros y personas buscando volver a sentir esa conexión con el movimiento.
“Es adrenalina, emoción y orgullo por ser parte de un equipo de trabajadores que dejan todo en cada carrera”, resume sobre su experiencia formando parte de las largadas y llegadas del Club de Corredores. Flor Jardón, una voz que acompaña, pero también representa todo aquello que hace que miles de personas vuelvan una y otra vez a correr.




