Kimberly García León, nacida el 19 de octubre de 1993 en Huancayo, Perú, supo trascender fronteras y récords en el mundo de la marcha atlética. Desde sus primeros pasos en el deporte a los 5 años, inspirada por su prima, ha logrado destacarse por ser una atleta marcada por la perseverancia y no rendirse en busca del éxito.

Su consagración llegó en el Campeonato del Mundo de Oregón 2022, donde hizo historia al convertirse en doble campeona mundial. Sin embargo, el camino hacia la cima no estuvo exento de desafíos. Antes de su triunfo en Oregón, Kimberly enfrentó momentos difíciles, como no completar la prueba en Tokio 2020, un revés que la hizo reflexionar profundamente sobre su futuro en el deporte.

Resiliencia y renacimiento

En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el destino parecía tener otros planes para Kimberly García, una de las atletas más destacadas en la marcha atlética. “En Tokio no me fue bien. Tuve que abandonar la prueba y era algo que no me había sucedido nunca“, confesó Kimberly en una entrevista con Olympics.com. Esta experiencia marcó un punto de inflexión en su carrera deportiva. La frustración y la desilusión la llevaron a considerar abandonar sus sueños deportivos.

No obstante, el apoyo incondicional de su familia fue crucial en ese momento decisivo. “Mi familia fue importante para mí en ese momento porque me dijo que no lo hiciera. Ellos trataron todo lo posible para que yo continuara“, reflexionó la peruana. Fue este respaldo emocional lo que la convenció de tomar un tiempo para reevaluar y tomar decisiones importantes para su futuro.

Me tomé un tiempo, un mes o algo así, y decidí continuar, pero quería hacer cambios“, explicó. Uno de los cambios más significativos fue la elección de un nuevo entrenador (Andrés Chocho). Con su llegada, todo cambió: “Él creyó bastante en mí. Me llenó de confianza“. Con un renovado sentido de propósito y determinación, se preparó intensamente para el Mundial de Eugene 2022.

 

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Los frutos del esfuerzo

Y los resultados no tardaron en llegar. En el Mundial de Eugene 2022, Kimberly brilló con luz propia al ganar dos medallas de oro, en lo que demostró su resiliencia y capacidad para superar los obstáculos. “Me sentía fuerte y eso fue motivante para el próximo año en el Mundial de Budapest, para el que entrené muy duro también“, recordó con orgullo.

La peruana finalizó primera en las dos pruebas que participó: 20k marcha y 35k marcha. En la primera pasó la meta en un tiempo de 1h26m58s (récord nacional), mientras que en la segunda terminó con un registro de 2h39m16s (mejor marca personal y récord sudamericano).

De esta forma, se convirtió en la primera atleta en ganar doble medalla de oro en la prueba de marcha en la historia de los Mundiales de Atletismo. El último atleta que había conseguido ganar dos medallas de oro en marcha atlética fue el polaco Robert Korzeniowski, quien ganó los eventos masculinos de 20k y 50k, en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

En busca del podio olímpico

En los Juegos Olímpicos de Río 2016, hizo su primera aparición olímpica representando a Perú en la marcha atlética femenina de 20k. Aunque no logró posicionarse en el podio (finalizó 14º), su participación marcó el inicio de una carrera olímpica prometedora. Este evento le proporcionó experiencia invaluable en la escena internacional y sirvió como un trampolín para sus futuros logros.

Tras los Juegos de Tokio 2020, Kimberly redobló sus esfuerzos y se embarcó en un viaje de renovación y crecimiento. Con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de París 2024, García continúa siendo una figura prominente en el mundo de la marcha atlética.

Ella siempre soñó con estar en unos Juegos Olímpicos, ahora, sueña con estar a la altura de poder llevarse una medalla a su casa tras los Juegos de París 2024: “Ahora que me está yendo muy bien, que estoy teniendo los resultados que tanto he soñado, me hace soñar aún más en París. Yo sé que puedo hacerlo”.

Siempre veo en las redes que los peruanos dicen que voy a lograr la medalla olímpica. De alguna manera eso me motiva, la verdad. La presión más es en mí misma que en las expectativas de los demás. Lo que me digan todos los peruanos y esperan de mí me motiva mucho más que tomarlo como presión”, agregó.

Kimberly García representa la determinación, el coraje y la capacidad de recuperación que definen a los grandes atletas olímpicos. Su historia en los Juegos Olímpicos es un testimonio de que incluso en los momentos más difíciles, el espíritu competitivo puede florecer y llevar a grandes logros.

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Pero esta historia está lejos de terminar y todavía tiene páginas por escribirse, el tiempo dirá cómo serán narrados aquellos párrafos. Lo único que se puede saber del futuro de la peruana, es que lo va a dejar todo para representar a su país y a sí misma de la mejor forma posible. Y si le toca caer, que sea con la frente en alto, como ya lo puso hacer.

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