La Segunda Guerra Mundial partió al medio la vida deportiva de Francina Elsje Koen. La atleta holandesa nació en Baar, en el centro de los Países Bajos, en abril de 1918. Su padre, granjero por herencia, le inculcó el deporte como una de las mejores posibilidades de expresión. Pasó por varias disciplinas hasta que su profesor de natación le sugirió que se dedicara al atletismo porque podría procurarle mejores oportunidades. Y no se equivocó. Así conoció al periodista Jan Blankers, con quien se casó en 1940 para pasar a ser conocida como Fanny Blankers-Koen.

Si bien participó en los Juegos de Berlín 1936, con sólo 18 años, los resultados debieron aguadar hasta 1948. El olimpismo moderno, producto del absurdo conflicto bélico, debió reacomodarse tras la pomposa cita en la capital alemana bajo el influjo nazi. Tokio había sido elegida para los Juegos de 1940, pero renunció en 1937 por la guerra chino-japonesa. En reemplazo, el barón Pierre de Coubertin, dos meses previos a su muerte, designó a Helsinki, en Finlandia. Tampoco pudo ser. En 1939, apenas tres meses antes de estallar la guerra, el Comité Olímpico Internacional (COI) eligió a Londres para la siguiente edición de 1944. Pero ninguna de las dos pudieron celebrarse. En ese entonces, mientras Holanda se encontraba invadida por el ejército del Tercer Reich, Blankers-Koen era la mujer más veloz del mundo, aunque le faltaba la homologación que podían ofrecerle los Juegos Olímpicos.

Recién en Londres 1948, la holandesa pudo desplegar todo su talento para obtener 4 medallas doradas sobre las 9 disputadas en el atletismo. Con 30 años y dos hijos, Blankers-Koen logró los 4 oros en 100, 200, 4 x 100 metros y 80 metros vallas. Un lauro que solamente los atletas masculinos Alvin Kraenzlein (1900), Jesse Owens (1936) y Carl Lewis (1984) pudieron igualar. Podría haber ganado más, pero cuatro era el máximo de pruebas en que le permitían participar las rígidas reglas de entonces. Tenía los récords del mundo en seis disciplinas. Además de los tres individuales en las que ganó, también en salto de altura, longitud y pentatlón. Se retiró en 1953 y, desde 1981, se disputan en su honor los Fanny Blankers-Koen Games, en la ciudad holandesa de Hengelo.

Sus últimos años fueron difíciles. Aquejada por el Alzheimer y con graves problemas cardíacos, murió en 2004, a los 85 años. En 1999 había sido elegida por la Federación Internacional de Atletismo (IAF) como la mejor atleta femenina del siglo XX.

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