La técnica de correr descalzo, también conocida como barefoot running, no es algo nuevo. Esta se basa en sacarse los zapatos y empezar a correr con los pies libres. Pero como todo, tiene su ventajas y desventajas.

Para correr descalzo se recomienda hacerlo en una zona con pasto, y en donde estés seguro de que está libre de espinas y elementos cortantes.

Si tenés pensado comenzar en el mundo del barefoot, tené en cuenta que el cambio debe ser progresivo para evitar lesiones. Es recomendable comenzar poco a poco, intercalando fases de carrera con zapatillas y sin ellas, de esta manera, el pie comenzará a adaptarse a los cambios sin resentirse.

Mantené las uñas de los pies siempre cortas, cubrí los cortes y las ampollas. Lavá e hidratá tus pies después de cada sesión. Y sobre todo, evitá esta técnica de running si tenés sensibilidad reducida en los pies o si tenés diabetes.

Ventajas:

  1. Mejora la pisada: El aterrizaje se realiza sobre la parte delantera del pie, se reparte el peso en el arco y en los dedos. Esto se traduce en un menor impacto para las articulaciones y músculos, por lo tanto, el riesgo de lesionarte se reduce.
  2. Aumenta la propiocepción: Correr descalzo activa los músculos responsables de mejorar el equilibrio y la propiocepción (incluso los más pequeños de los pies, tobillos, piernas y caderas). La información que se recibe de la posición de los músculos del pie, hace posible corregir de inmediato una mala pisada.
  3. Fortalece los ligamentos: Al correr descalzo se emplea la parte media o frontal del pie y no el talón. Si el primer contacto con el suelo lo hace el metatarso, las cadenas musculares se activan positivamente. Esto fortalece a los ligamentos, evita las lesiones y reduce el impacto en articulaciones y músculos.
  4. Reduce el gasto de energía: Correr descalzo disminuye la frecuencia cardíaca, el consumo de oxígeno y, por ello, el gasto de energía. Se dice que el aumento del ahorro energético es de un 5%, gastando menos energía que con el running tradicional.

Desventajas:

  1. Molestias en el inicio: Durante las primeras semanas aparecerán molestias en el inicio, como ampollas, golpes, rozaduras con el asfalto. Para minimizarlas, intentá correr sobre una superficie más o menos lisa, que no tenga muchos desniveles, y que esté libre de objetos que puedan cortar o pinchar.
  2. Aumento de lesiones: Al tener los pies expuesto a cualquier tipo de superficie y sin la ayuda de una zapatilla que pueda corregir una pisa mal hecha, la probabilidad de lesionarte son muy grandes. Las lesiones que podés llegar a tener son: tendinitis de aquiles, neuroma de morton, fractura en los metatarsos, esguince de tobillo, fascitis plantar y ampollas.
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